Por: Redacción PasarelaMX
GUADALAJARA, JALISCO.— Frente al desabasto que sufren diversas zonas del municipio, la Fundación Somos Manos Tapatías ha desplegado un operativo de asistencia humanitaria que suma, a poco más de dos meses de su arranque, la distribución de 2.47 millones de litros de agua potable.
A través de 247 viajes de pipas y la entrega directa de 143 mil garrafones de 20 litros, la iniciativa ha aliviado la carencia del recurso en favor de más de 51 mil familias en colonias como Santa Cecilia, Huentitán, Oblatos, El Fresno, San Andrés, La Aurora y Tetlán Río Verde, en muchas de las cuales los vecinos han llegado a pasar más de ocho días sin suministro en las tuberías.
El presidente de la agrupación, Jesús Salazar Zazueta, enfatizó en rueda de prensa que el auxilio se brinda sin ningún tipo de condicionamiento político o burocrático. “No pedimos credenciales de elector ni empadronamos a nadie”, aclaró Salazar Zazueta, remarcando la neutralidad e independencia del esfuerzo ciudadano.
Expansión de infraestructura y alertas sanitarias
Para sostener la cobertura, la fundación mantiene en operación un centro de purificación en la colonia Rancho Nuevo y alista la apertura de un segundo módulo en la colonia Cuauhtémoc (calle El Cairo #879). Esta nueva sede destinará el 100 % de su producción a donaciones, con un esquema programado de cinco garrafones semanales por núcleo familiar.
Durante la presentación, Salazar Zazueta expuso su preocupación por los constantes reportes de habitantes que reciben agua turbia o con fétidos olores, señalando que algunos colonos refieren afecciones cutáneas y gastrointestinales. Aunque precisó que la fundación no elabora diagnósticos clínicos, advirtió que la calidad de los caudales puede derivar en un foco de salud pública si no se atiende con rigor.
Tensiones con la autoridad municipal
Por otro lado, la dirigencia de Somos Manos Tapatías acusó intentos de desinformación por parte de personal del Ayuntamiento de Guadalajara. Según detalló Salazar, inspectores municipales acudieron a la planta de Rancho Nuevo a revisar licencias y, tras no concretar un convenio de colaboración para distribuir el agua a nombre del gobierno local, comenzaron a filmar y a señalar erróneamente a los transeúntes que la ayuda provenía del Municipio.
Salazar Zazueta fue enfático en desmarcarse de cualquier instancia oficial: “Somos civiles organizados”. Asimismo, hizo un llamado a las autoridades a resolver el problema hídrico de fondo en lugar de anteponer intereses electorales, asegurando que responderán mediante vías legales ante cualquier sanción administrativa que consideren arbitraria.
