El PAN Jalisco realizó movilizaciones simultáneas enGuadalajara y Zapopan para denunciar presuntosvínculos entre Morena y grupos criminales, además de respaldar al gobierno Estatal de la Gobernadora Maru Campos de Chihuahua que aseguran síenfrentan la inseguridad.
La seguridad volvió a colocarse en el centro del debate político en Jalisco. Este miércoles, el Partido Acción Nacional (PAN) realizó dos activaciones simultáneas en Guadalajara y Zapopan con mensajesdirigidos contra Morena y en defensa de estrategias de combate al crimen organizado impulsadas por gobiernos panistas.
Las movilizaciones ocurrieron en dos puntos de alta circulación vehicular: Rafael Sanzio y avenida Vallarta, así como Federalismo y avenida Juárez. Con banderas, mensajes políticos y consignas ciudadanas, militantes y simpatizantes panistas buscaron posicionar la narrativa de que México atraviesa una crisis de inseguridad que requiere respuestas más firmes.
La primera movilización fue organizada por el Comité Directivo Municipal del PAN Zapopan bajo el lema “#FueraMoreNarcos”. Ahí participaron jóvenes, liderazgos partidistas y ciudadanos que expresaron preocupación por la violencia y la presunta infiltración del crimen organizado en espacios políticos.
De manera paralela, el PAN Guadalajara encabezó otra activación de respaldo a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, destacando su estrategia de seguridad y el combate frontal contra grupos delictivos. La dirigencia estatal afirmó que existen diferencias claras entre gobiernos que enfrentan la criminalidad y aquellos que, desde su perspectiva, han permitido el crecimiento de la inseguridad.
Durante la jornada, integrantes del partido señalaron que Morena se ha convertido en sinónimo de impunidad y acusaron al oficialismo federal de no ofrecer resultados suficientes para devolver la paz al país.
Más allá de la confrontación partidista, las movilizaciones reflejan cómo la seguridad se ha convertido en el eje principal de disputa política en México. La narrativa ya no solo gira en torno a cifras delictivas, sino a quién logra posicionarse como la fuerza capaz de recuperar la tranquilidad social.
El reto será evitar que el debate quede únicamente en consignas políticas y realmente se traduzca en propuestas, resultados y reconstrucción de confianza pública.
La disputa por la narrativa de seguridad apenas comienza. Mientras los partidos elevan el tono político, millones de ciudadanos siguen esperando algo más simple, pero más urgente: vivir sin miedo.
